Todos sabemos que una alimentación equilibrada, sana y natural es uno de los pilares que sustentan una buena calidad de vida, gracias a la elección adecuada de una de las muchas dietas existentes, potenciamos el cuidado del organismo que nos mantiene, nos proporciona la energía que necesitamos y mejora nuestra figura para sentirnos orgullosos de ella y poder lucirla.

Nadie quiere mantener esa grasa abdominal tan molesta y poco atractiva, tampoco nos gusta lucir celulitis, sobre todo cuando vamos a la playa o a una piscina y debemos mostrarnos semidesnudos.

Nuestra cultura y la sociedad actual imponen reglas que, queramos o no, estamos habituados a seguir. Antes de continuar con este extenso artículo, donde aprenderás mucho sobre dietas, debemos recordar que para actuar con rapidez y eficacia sobre esos elementos físicos que tanto nos molestan, contamos con complementos naturales que forzarán al organismo de forma natural a eliminarlos. Para los ejemplos enumerados de grasa abdominal y celulitis, existen productos como Diurín, que te ayudarán eficazmente con el control de peso y la liberación de líquidos que producen las celulitis, y también el Celulimp para luchar activamente contra la obesidad y el exceso de grasas.

Para conseguir reducir peso, mejorar la figura y mantenerlo durante toda la vida, lo más aconsejable es recurrir a una dieta que, como decimos desde ya, es mucho más que un simple método para adelgazar. Las dietas tienen muchos y variados objetivos para mejorar la salud en general, aunque el más utilizado sea el de reducir peso y existan infinidad de fórmulas para conseguir la pérdida de kilos en mayor o menor tiempo.

En cualquier caso, tienes que tener muy claro que para la dieta que elijas hay que tener muy en cuenta tu propio organismo, para que no le falte ningún ingrediente que lo debilite y le resulte perjudicial.

Debemos buscar y encontrar, por tanto, la dieta más adecuada para que nuestro cuerpo tenga capacidad suficiente con la que cubrir cada una de sus necesidades. Y es que atendiendo a la definición de dieta; es el control o regulación de los alimentos que se ingieren, aunque también podemos usar esta otra definición igualmente válida, conjunto de sustancias y alimentos, regulados por una persona, como pasa en la mayoría de las ocasiones consumimos bastantes más calorías de las que necesitamos, con lo que aumentamos el peso y acumulamos grasas, debiendo recurrir a una dieta para equilibrar estos excesos y volver a tener una aportación alimenticia regulada.

Independientemente de las dietas que se dictan por los profesionales de la salud para casos específicos, que vienen determinadas por causas derivadas de enfermedades, postoperatorios u otras situaciones anómalas, y ante las cuales nosotros no podemos intervenir, lo normal y habitual es que se recurran a ellas para reducir o ganar peso y para recuperar el equilibrio natural de nuestro organismo con relación a los nutrientes que ingerimos y necesitamos.

La importancia de elegir con acierto una dieta y no dejarse engañar por las dietas milagro, que prometen grandes y rápidos resultados, viene precisamente por los desequilibrios que producen en nuestro organismo, pues si no están bien reguladas, pueden resultar realmente peligrosas para nuestra salud. Una dieta debe ofrecernos la posibilidad de comer alimentos sanos que no nos hagan ganar peso y, para que esta sea lo más efectiva posible, lo más acertado es recurrir a un dietista o un naturópata que te realice un estudio previo y te indique qué alimentos y qué combinación de ellos son los más acertados para tu caso particular..En ambos casos podrás recibir además consejos sobre complementos alimenticios que te hagan perder peso sin disminuir las proporciones de elementos que necesita tu cuerpo para funcionar a pleno rendimiento, con la posibilidad de que estos productos sean a su vez efectivos contra  otros males actuales y derivados del exceso de peso y la mala alimentación, como el exceso de triglicéridos o el llamado colesterol malo, como es el caso de la L-carnitina, que combate estos problemas al tiempo que oxida grasas para que sean eliminadas más fácilmente.

¿Cuál es el objetivo de una dieta?

Como hemos comentado, es lógico suponer que la mayoría de las dietas que existen están enfocadas a la pérdida de peso, pero insistimos en que no todas las dietas tienen esta finalidad.

Muchas son las que nos ofrecen numerosos beneficios para nuestro organismo, pues ayudan a mejorar las funciones del metabolismo, regulan con mayor eficacia el estado físico de las personas, contribuyen a ganar masa muscular, y un largo etcétera.

Una buena rutina de ejercicio, combinada con la dieta elegida, conseguirá llegar antes a los objetivos propuestos, con tranquilidad y disfrutando, poco a poco, para que no te canses al segundo día y abandones la idea.

Existe, por tanto, una dieta para cada objetivo que te propongas, si no es muy extrema y no te importa demasiado el tiempo que te lleve alcanzar las metas. Puedes consultar las páginas especializadas en nutrición, dietética, o naturopatía, como esta misma, para dejarte asesorar. Si lo que requieres es algo más intenso y radical, debes consultar con un profesional antes de lanzarte por ti mismo, pues con toda probabilidad tendrás que realizarte algún análisis para ver cómo va a reaccionar tu organismo al tratamiento.                                                                                                                                                                                                                                               

No olvides acompañar tu dieta con algún producto que fortalezca tu organismo y / o apoye la decisión de acabar con el sobrepeso que tengamos como objetivo. Utilizar productos como drenamas, que encontrarás en nuestra tienda especializada, actuará como drenante de tu organismo eliminando las toxinas y los líquidos acumulados en exceso, ayudando eficazmente a conseguir el objetivo de tu dieta.

¿Qué hay que saber antes de comenzar una dieta?

Esta es una pregunta que hay que plantearse con seriedad y convicción, ya que el 90 % de los que comienzan una dieta no la acaban, perdiendo tiempo y, en algunos casos dinero, sin conseguir resultados o perdiendo rápidamente los logrados, lo que también implica en algunos casos sobresfuerzos del organismo o deterioros en la salud.

A la hora de elegir una dieta para adelgazar, siempre debemos escuchar la palabra de un profesional, que es quien mejor sabrá guiarte por este camino que quieres recorrer. En cualquier caso, también tienes que plantearte cuál es el mejor momento para comenzar y por qué. Esto es importante, pues la idea de iniciar una dieta no debe nacer de un exabrupto, un momento de incomodidad o una charla en un bar, esto solo te debilitará pudiendo entrar en el temido efecto yo-yo físico.

No existe, por tanto, un momento ideal para comenzar una dieta, más que el que elija la propia persona, aunque si bien es cierto que debe estar bajo la estricta convicción de poder realizarla, habiendo dedicado un tiempo previo a analizar la situación y concienciándose. Es de vital importancia que cuente con el apoyo de los familiares, la pareja y los amigos y estar seguro de que nada ni nadie te va a detener.

Desmitificando ideas preconcebidas de las dietas

También es importante comenzar a desmitificar lo que creemos de las dietas. En primer lugar, para bajar de peso con una dieta no tienes por qué pasar hambre. Por otra parte, las dietas no se limitan a dos o tres alimentos insípidos, sino que existe un amplio campo de alimentos sabrosos a los que recurrir, con grandes recetas que te harán disfrutar de lo que comes. Tampoco es cierto que las dietas son para siempre y que si las dejas volverás a engordar, se trata de mantener un orden correcto en las comidas, ofreciéndose caprichos de vez en cuando, pero reconociendo cuál es la mejor forma de comer y qué cosas comer. Eso es lo que te mantiene en forma.

Otras mentiras mitificadas de las dietas son, por ejemplo, la creencia popular de que evitar el desayuno te hace consumir menos calorías al día, que saltarse comidas adelgaza o que lo que más adelgaza es hacer una sola comida al día.

En cuanto al tipo de comida que ingieres, también es falso que la dieta consiste en comer todo hervido, como la verdura y el pescado, que comer pasta es incompatible con perder peso, que tienes que cenar sólo fruta para perder peso, que puedes hacer una dieta en la que puedes comer todo lo que quieres si no mezclas alimentos, que comer por la noche engorda, que el zumo de limón en ayunas quema las grasas o la muy extendida idea de que comer sano es más caro.

Así mismo, se puede afirmar que la dieta es compatible con el disfrute de la comida, comer bien y con sabor contribuye a la pérdida de peso. En absoluto, repetimos, es necesario pasar hambre para adelgazar, se puede perder peso sin dejar de ingerir alimentos básicos como el pan, la pasta y las legumbres.

A pesar de lo que muchos podemos imaginar, para mantener una pérdida de peso constante es importante hacer una dieta lo más variada posible para evitar la aparición del apetito, algo en lo que puede contribuir la ingesta del complemento alimenticio Triptolimp, pues ayuda a controlar el apetito eficazmente y a aumentar la sensación de saciedad.

Algunos consejos más, que seguro te serán de utilidad, para facilitar el proceso de llevar bien una dieta, por ejemplo, es planificar la compra semanal con el estómago lleno, comer varias veces al día, lo cual te ayudará a perder peso de manera efectiva y sin pasar hambre, saber que comer bien es más barato que comer mal. Si no te crees esto último, compara los precios de verduras arroz y legumbres con el de los dulces o comidas fritas.

Los sustitutos de comidas ayudan a saciar, existensacietógenos – saciantes – naturales, como el referenciado anteriormente que ayudan a hacer dieta a quienes tienen dificultades para controlar la ingesta de comida.

Hay que saber lo que se come, eliminando la televisión o el ordenador en el momento de comer, pues así serás más consciente de lo que comes, te saciarás antes y disfrutarás más de la comida.

En cualquier caso, la colaboración de complementos que ayuden a quemar las grasas contribuye a conseguir resultados más rápidamente y a mantenerlos con mayor facilidad. Existen complementos nutricionales que son considerados por los usuarios como auténticos milagros, por la acción tan positiva que tienen sobre el organismo y cómo les ayuda a quemar grasas más fácilmente. Dos de estos productos con composición totalmente natural son el famoso Keepgoing Top Burner y los extractos de la planta GarciniaGambogia, que con el efecto de los ácidos Hidroxicítricos que la componen consiguen inhibir la enzima que convierte los azúcares en grasas, como son los triglicéridos y ciertas lipoproteínas.

Conceptos generales para hacer bien una dieta

Cada vez que se inicia un plan nutricional para bajas de peso, se hace imprescindible limitar ciertos alimentos, puesto que, por su perfil nutricional, impiden una correcta nutrición, por un lado, y dificultan el descenso progresivo de peso, por otro.

Estos alimentos son; los lácteos cuando son enteros, las carnes grasosas, la manteca, la margarina, los alimentos que han sido procesados industrialmente, como las hamburguesas, los medallones de carne, las alitas de pollo, entre otros.

Pero también los embutidos, fiambres y salsas, como el Ketchup y la mostaza, las harinas y los azúcares refinados, gaseosas y cualquier tipo de golosina, pues sus azúcares son los que se absorben por parte de nuestro organismo más rápidamente, ocasionando una mayor liberación de insulina y una mayor formación de grasa, esa que se acumula en el tejido adiposo y resulta, a posteriori, tremendamente difícil de eliminar. Mangolip es un producto natural que se presenta como ideal por su fuerte acción para eliminar este tipo de grasas acumuladas.

Así mismo, se debe eliminar en cualquier dieta el consumo de alcohol, puesto que tiene aproximadamente las mismas calorías por gramo que las grasas.

Por otra parte, no todo se prohíbe, sino que algunas comidas se permiten, aunque su consumo esté limitado por su alta densidad calórica, es decir, se tomarán de forma ocasional y siempre en pequeñas porciones.

También es interesante saber diferenciar entre las grasas insaturadas, o grasas buenas, y las grasas saturadas, o grasas malas. Las primeras se consideran vitales para nuestro bienestar físico, puesto que nos abastecen de aquellos ácidos grasos que el cuerpo no puede sintetizar por sí mismo, entre ellos cabe destacar el aceite, en cualquiera de sus formas, los frutos secos y las semillas sin procesos de salado.

En cambio, las grasas saturadas, como las que forman parte de la bollería industrial, las golosinas, los embutidos y fiambres, las vísceras, los quesos, las salsas, las mantecas y margarinas, la grasa animal, la crema de leche o los snacks deben evitarse en la medida de lo posible.                                                                           

Otra distinción que hay que saber apreciar es aquella que se refiere a los hidratos de carbono, diferenciando entre los complejos y los simples, también conocidos como azúcares refinados. Solo los primeros deberán formar parte de la dieta elegida, pues son los que aportan la energía que nuestro cuerpo necesita para cumplir con sus funciones.

Por último, para evitar que nuestras comidas pierdan sabor por tantas prohibiciones saludables, podemos aconsejar ingredientes que reemplacen a aquellos que no son sanos o demasiado calóricos por otros que sin duda son más saludables, comenzando por las carnes que deben ser magras, entre las que se encuadran el panceto, la nalga, la cuadrada y el lomo.

El pollo, sin piel y preferiblemente la pechuga. Los pescados siempre grasos y magros, pues su grasa es insaturada. Siempre es bueno consumir cereales, integrados y sin azúcar, en bebidas mejor el agua y los zumos sin azúcar. Un buen sustituto del azúcar son los edulcorantes naturales, como la estevia, el eritritol, el xilitol, el jarabe de yacón o el sorbitol, ingrediente que se encuentra en el jarabe Durlimp de Soria Natural (un producto que depura el organismo y elimina líquidos y grasas con gran eficacia). Así mismo, la mantequilla y la margarina deberían ser sustituida por aceites, preferiblemente por el de oliva.

Insistimos que la mejor manera de hacer una dieta que ayude a perder o mantener el peso más adecuado es aprender a convivir con la comida y con nuestro entorno. El  verdadero secreto es un verdadero cambio de hábitos, implementar en nuestras vidas buenas costumbres de nutrición y hábitos saludables con ayuda de algún complemento alimenticio que se mantenga a lo largo del tiempo son las únicas vías que aseguran el peso deseado y una buena salud.

Una breve introducción a los tipos de dietas existentes

Podemos escribir una enciclopedia completa sobre los tipos de dietas que existen y aun así no faltaríamos a la verdad con el título de este apartado. De hecho, constantemente están apareciendo nuevas fórmulas en formato de dieta que prometen una nueva forma de adelgazar, más rápida, más nueva, más sana y más efectiva, sin esfuerzo ni sacrificio.

Si al tipo de dieta para adelgazar le añadimos los tipos de dietas que existen para cuidar el cuerpo al completo o determinadas partes de él, jamás terminaríamos. Aun así, la realidad es que lo verdaderamente efectivo, lo que se ha comprobado como positivo para alcanzar las metas razonables sigue siendo confiar en una dieta que se mantenga estable a través del tiempo antes que depositar nuestra salud en una dieta milagro.

Las que más confianza nos producen a los expertos son aquellas que combinan sabiamente alimentos naturales, frescos, de temporada y que aportan todos los nutrientes que el organismo necesita para funcionar de forma equilibrada.

Dietas saludables

Dieta mediterránea: sin lugar a duda, el puesto número 1 es para nuestra dieta, es 100 % nacional, con un consumo natural y estacional, con mucha fruta, verdura, legumbres y pescados y reduciendo el consumo de carnes, inspirada en el consumo habitual de los pueblos que se asoman al mar Mediterráneo.

Dieta baja en sodio: es la elegida para tratar problemas de hipertensión arterial, eliminando el exceso de sal en los alimentos, y reduciendo o evitando la ingesta de los alimentos ricos en sodio, como son los fiambres, los embutidos, los alimentos enlatados, etc.

Dieta libre de gluten: como su propio nombre indica, es la utilizada para el tratamiento de la enfermedad celíaca. En este caso se evitan los alimentos derivados del trigo, de la avena, de la cebada y del centeno.

Dieta baja en purinas: con esta dieta se trata de evitar niveles elevados de ácido úrico en sangre. Para conseguirlo, se tiene que reducir considerablemente el consumo de cerveza, gaseosas, hígado, riñón, anchoas, sardinas, bacalao, carnes rojas y otros alimentos ricos en purinas.

Dieta vegetariana: basada fundamentalmente en eliminar de la dieta cualquier tipo de carne o pescado. Esta dieta se centra en el en el consumo de productos de origen vegetal, como son las frutas, verduras, legumbres, hortalizas, semillas, granos, etc. Existen tres posibilidades dentro de esta dieta; la dieta vegetariana estricta, la dieta lacto-vegetariana y la ovo-lacto-vegetariana. Los que elijan la primera, la vegetariana estricta, deben incluir alimentos ricos en hierro, proteínas, zinc, calcio y vitamina B12, para que la nutrición del organismo se complete.

Dieta vegana: en este tipo de dieta están prohibidos los alimentos de origen animal, así como cualquier subproducto que se haya producido a partir de él, aunque eso no suponga su muerte, por lo que quedan eliminados productos como la leche y sus derivados, la miel y los huevos, entre otros.

Dieta macrobiótica: un tipo de dieta de origen japonés que divide los alimentos según el concepto de ying (energía caliente) y yang (energía fría), tanto para consumirlos como para combinarlos, una dieta que requiere mucha dedicación. Algas, cereales, semillas, granos y verduras en sabia combinación es su base.

Dieta de la Medicina Tradicional China: la energía vital (chi o qì) de la persona tiene mucho que ver con la alimentación y, dependiendo del equilibrio entre el yin y el yang, se deberá actuar de una manera u otra alimenticiamente hablando. Es muy parecida a la dieta macrobiótica, pero teniendo en cuenta a la persona que la consume, es decir, según su constitución y personalidad.

Dietas para adelgazar

Como ya avisamos con anterioridad en este artículo, de este tipo de dietas existen infinidad de variantes, a grosso modo podemos dividir estas dietas en;

Dietas bajas en hidratos de carbono, que son al mismo tiempo muy eficaces para adelgazar y mejorar la salud, disminuyendo el riesgo de enfermedades. Se puede consumir carne, pescado, huevos, verduras, fruta, frutos secos, semillas, productos lácteos ricos en grasa, grasas, aceites saludables e incluso ciertos tubérculos y cereales sin gluten, y beber agua, café, té y bebidas gaseosas sin edulcorantes artificiales. Pero se prohíben el azúcar, JMAF (jarabe de maíz de alta fructosa), trigo, aceites de semillas, grasas trans, edulcorantes artificiales, productos dietéticos y bajos en grasa y alimentos altamente procesados.

Dietas bajas en grasas, como indica su nombre, restringe la ingesta de grasa y, a menudo, también de grasa saturada y colesterol. Las dietas bajas en grasa tienen el claro objetivo de reducir enfermedades del corazón y la obesidad, entre otros. La reducción de grasa en la dieta puede hacer que sea más fácil reducir la cantidad de calorías consumidas. Para ayudar con este tipo de dietas es recomendable recibir el apoyo de productos naturales que colaboren con la reducción de la grasa abdominal, como es el caso de Abdográs, elaborado a base de extractos naturales que no producen efectos secundarios.

Dietas bajas en calorías o hipocalóricas, aportan menos calorías de las necesarias para perder peso, valorando los nutrientes que se aportan en cantidades suficientes para mantener el organismo en buen estado, un cuerpo completamente funcional y evitar futuras enfermedades.

Dietas proteicas, bajas en hidratos de carbono. Una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos induce la reducción sostenida del apetito y el peso corporal. Aunque, antes de cambiar a una dieta proteínica, recomendamos consultar a tu médico, porque una dieta con exceso de proteínas puede ser perjudicial si tienes una enfermedad hepática o renal.

Y recuerda, consulta con un profesional antes de elegir y comenzar una dieta, ya sea un naturópata, dietista, endocrino, nutricionista, psicólogo… pues no olvidemos que comer es uno de los factores más importantes para mantenernos en un buen estado de salud. Consulta e infórmate, por nuestra parte esperamos que con este artículo estés más preparado y concienciado para seguir una dieta.

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