Comienza un año más la estación más hermosa de todas, la primavera es con toda probabilidad la época del año que más vivos y felices nos hace sentir, es aquella que hace que nos sintamos más cerca de la naturaleza, más enamorados, más reflexivos y conectados con el entorno. La primavera es el periodo anual que es esperado y deseado con mayor ilusión por los adultos, pues nos trae recuerdos de experiencias lejanas, de la infancia de tiempos más felices y divertidos.

La primavera es un estado del alma, como dice el poeta, y esta afirmación está directamente relacionada con lo que sentimos en la sangre y en el sistema nervioso cuando esta llega, la sangre hierve y la piel se eriza, el corazón late más rápido y los pulmones quieren llenarse de aire puro con el aroma a hierbas y flores.

Pero, desgraciadamente, no son los únicos síntomas que afloran en nuestro organismo con la llegada de esta estación: para muchos de nosotros la carga de polen de la atmósfera se traduce en constantes molestias, las alergias cogen más fuerza durante esta época, pero sus síntomas pueden estar acompañándonos durante todo el año; picores, estornudos, moqueos, lagrimeo… esta carga física a las que algunos somos más sensibles que otros produce una merma importante en nuestra calidad de vida, como decimos no solo en primavera, aunque sea ahora cuando más nos acordemos de estas afecciones.

¿Qué son las alergias?

El equipo de profesionales que trabaja en Centro Natural está completamente de acuerdo con el hecho de que una buena base comunicativa, un desarrollo de la investigación y de su posterior expansión de los conocimientos, es un sistema ideal y primordial para hacer frente a los problemas, por eso realizamos estos artículos, con la única idea de ofrecer ayuda a través de la información y que todas las personas podamos aumentar, al menos en la parte que corresponde a la salud, nuestra calidad de vida.

En este sentido y con este ánimo, vamos a responder a la primera pregunta que nos planteamos ante un tema tan interesante y que afecta a tantos de nosotros: ¿Qué es la alergia?  ¿Son simples molestias o es algo más? ¿Se puede considerar una enfermedad? ¿Cuáles son los síntomas de las alergias y qué puedo hacer para evitarlos? Muchas preguntas y todas tienen respuesta.

Una alergia no es más que la respuesta que ofrece el sistema inmune de nuestro organismo a una sustancia extraña que normalmente no es dañina para tu cuerpo, una reacción anormal que produce nuestro cuerpo ante el contacto con algún agente externo. Estas sustancias extrañas reciben el nombre de alérgenos. Pueden ser desde ciertos alimentos al polen, el pelo de nuestras mascotas, la tiza de los colegios, algunos fármacos, los ácaros de nuestros sofás…

El trabajo del sistema inmune es mantener nuestro organismo saludable para poder luchar con ventaja contra las infecciones y otros patógenos que puedan resultarnos nocivos y lo hace atacando todo lo que crea que podría poner a nuestro cuerpo en peligro. Va a depender del tipo de alérgeno la respuesta del sistema inmune, produciendo inflamación, picores, estornudos… entre una amplia variedad de síntomas.

En definitiva, las alergias se dan cuando el sistema inmune tiene una reacción adversa a ciertas sustancias, es entonces cuando el sistema inmune libera sustancias químicas llamadas histaminas. Aunque su intención es combatir a los intrusos percibidos, la liberación de histamina es lo que causa los síntomas de alergia.

Síntomas más comunes de la alergia

Son muchos los síntomas que produce la estamina al ser liberada para contrarrestar los efectos de los alérgenos, muchos los podríamos confundir con simples resfriados, pues producen estornudos, dolores de garganta, secreción nasal y congestión

Las alergias también pueden causar erupciones y picazón en los ojos. Los síntomas más comunes de la alergia son rinitis, conjuntivitis, asma, reacciones cutáneas, etcétera.

En dependencia del tipo de alérgeno que ataque a tu organismo, podrás padecer alguna de estas patologías:

Conjuntivitis: picor en los ojos, lagrimeo, sensación de quemazón o arenilla en el ojo y enrojecimiento.

Rinitis: picor en la nariz, frecuentes estornudos, goteo y sensación de nariz taponada.

Asma alérgico: expulsión de flemas, tos, ahogo, silbidos en el pecho, dificultad a la hora de respirar.

Dermatitis atópica: erupción de la piel. Frecuente en niños.

Urticaria: ronchones, picor o erupción de la piel.

Angioedema: párpados, labios o extremidades hinchados. Cuando el edema está en la lengua o a nivel laríngeo debes acudir con urgencia al médico pues existe riesgo de asfixia.

Dermatitis de contacto: erupción en la zona de la piel que ha tenido contacto con el alérgeno.

Anafilaxia: si sufres todos los síntomas anteriores agravados con hipotensión, vómitos, diarrea, calambres… es posible que tu vida corra peligro. Acude al médico lo antes posible. Estás incluido en el grupo de grave riesgo por alergia, las consideradas alergias severas.

Por regla general, el sistema inmune se adapta con precisión al entorno, aceptando los elementos extraños, solo en las personas alérgicas este sistema de defensa percibe como un agente invasor a los alérgenos, por lo que defiende al cuerpo humano atacando al invasor. Esta actuación es más común de lo que parece, y en muchos casos esto pasa totalmente desapercibido, más aún cuando utilizas el complemento alimenticio Sol de oro, que ayuda eficientemente a mejorar la respuesta del sistema inmunitario frente a los distintos alérgenos.

¿Qué provoca una alergia?

Científicamente no se tiene demasiado claro qué es lo que lleva al organismo a actuar de cierta forma ante un elemento extraño y de otra totalmente distinta hacia otro, cuando en un principio ambos deberían ser inofensivos para la persona.

Los estudios e investigaciones enfocados en las alergias parecen ponerse de acuerdo en que existe un factor genético, que puede transmitirse entre generaciones, pero también consideran que las alergias específicas (al polen, al marisco, a la caspa de las mascotas…) no se transmiten.

La división más utilizada como procedencia de las posibles reacciones alérgicas que se pueden sufrir se divide en 6 grupos que coinciden con el tipo común de alérgenos y son las siguientes.  En primer lugar aquellas que provienen de productos de animales (caspa de mascota, desechos de ácaros del polvo, cucarachas…), en segundo lugar de los alimentos (trigo, nueces, leche, huevos…), seguidas de las picaduras de insectos (abejas, mosquitos, avispas, garrapatas, chinches…), el moho (esporas que se transportan por el aire), las plantas (polen, maleza, árboles, resina…) y por último productos sintéticos y artificiales (medicinas, metales, látex, siliconas…).

En los alimentos se pueden esconder varios alérgenos causantes de molestias: maní y frutos secos, pescados y mariscos, leche de soya, huevos, bananas y trigo son los que suelen causar la mayor cantidad de reacciones alérgicas alimentarias. La alergia a ciertos medicamentos también es muy común: la penicilina presente en antibióticos es la que más se repite, pero también hay alérgicos a ciertas cremas de tratamiento, sobre todo aquellas que contienen perfumes.

Por otra parte, existen las llamadas alergias estacionales, más conocidas como la fiebre del heno y están producidas por la acumulación del polen liberado por las plantas. En este caso los síntomas más claros son la irritación en ojos que pican y lloran, moqueo de nariz y tos frecuente. Para contrarrestar los efectos de la fiebre del heno y sus síntomas, Centro Natural te recomienda Pollinosan gotas, muy eficaz igualmente para los refriados de origen alérgico.

Información para saber si somos alérgicos

Esta parte del artículo es, tal vez, la más importante para luchar contra las alergias, ya que en demasiadas ocasiones no somos conscientes del origen de muchas de las situaciones incómodas que vivimos por esta causa. Si conocemos los efectos y su procedencia, podremos actuar en consecuencia y adquirir los medicamentos oportunos para evitar sufrir las dolencias derivadas, e incluso podremos prever situaciones, acontecimientos y acciones en nuestra vida diaria consiguiendo mejorar nuestra calidad de vida.

El resfriado, distinguir el resfriado común, derivado de uno de sus más de 100 tipos de virus diferentes existentes, de un resfriado producidopor una reacción alérgica es bastante complicado, y aunque los síntomas y la gravedad pueden variar, los resfriados suelen compartir algunas características básicas. El primero de ellos es su transmisión, que puede ser por el aire (al estornudar o toser), pero también por contacto. Los síntomas incluyen tos, dolor de garganta y secreción nasal congestionada, aunque también pueden acompañarse de estornudos y picor en los ojos, son más severos aquellos que producen fiebre. Si es producido por una alergia, la recuperación suele ser rápida, entre 7 y 10 días.

A los alimentos, las alergias alimentarias se delatan normalmente afectando a la piel, al tracto intestinal o a los sistemas cardiovascular y respiratorio. Hay una gran cantidad de tipos de alimentos que pueden producir reacciones alérgicas. Estos 8 alimentos son los responsables del 90 % de las alergias en alimentación; leche de vaca, huevos, pescado, frutos secos, mariscos, trigo y soja. Los síntomas asociados a la alergia por alimentación son de amplio espectro, es decir, pueden variar de leves a graves y aparecer de improviso o desarrollarse durante largos periodos. Son especialmente peligrosas estas reacciones alérgicas, pues no son pocas las que ponen en peligro la vida, sobre todo si afecta de manera extrema a la respiración. Lo más habitual es sufrir estornudos, nariz congestionada, ojos llorosos y con picazón, hinchazón, erupciones, calambres, diarrea. La anafilaxia es la reacción alérgica grave a los alimentos, e incluyen dificultad para respirar, hinchazón de los labios, la lengua o la garganta, urticaria, mareos y / o desmayos, náuseas y /o vómitos.

Alergias a la leche, especial mención para este tipo de alergias, puesto que son las que más se han estudiado. Es una reacción al suero o la caseína, las proteínas que se encuentran en la leche de vaca. No se debe confundir con la intolerancia a la lactosa. Los niños con alergias a la leche son mucho más propensos a desarrollar reacciones alérgicas a otros alimentos y la mayoría suele desarrollar una o más enfermedades atópicas, como asma, rinitis alérgica o eccema.

Las alergias en la piel, posiblemente sean de las más comunes y extendidas. La sensibilidad de la piel hace que seamos propensos a sufrir algún tipo de irritación o picazón tras entrar en contacto con alguna sustancia específica, decimos entonces qué tenemos dermatitis de contacto. Solo el médico especializado será capaz de decirte que tipo de dermatitis tienes; de contacto alérgica o de contacto irritante. Ambas dermatitis producen las mismas molestias, pero su origen es distinto. Los síntomas pueden ir desde ampollas hasta piel roja, pasando por irritación sensibilidad excesiva, ardor, picazón…

En la dermatitis de contacto alérgica los efectos no tienen por qué presentarse de inmediato, pueden incluso llegar a tardar entre 12 y 72 horas en aparecer y pueden durar del orden de  dos a cuatro semanas.

Las principales sustancias que provocan dermatitis de contacto alérgicas son los antibióticos, los conservantes (el formalaldehído), distintos metales (níquel), la hiedra venenosa, los ingredientes de goma, los protectores solares, la tinta de los tatuajes y la henna negra… en cualquier caso, en las dermatitis de contacto por muy graves que sean, nunca se libera el anticuerpo de la inmunoglobina.

Para contrarrestar los efectos de la alergia de la piel existen tratamientos muy efectivos, como los medicamentos antihistamínicos, los baños de avena, las lociones de cremas calmantes, corticosteroides tópicos, no rascarse, usar medicina natural como la que aconsejamos en nuestra tienda, como por ejemplo el Diatonato1 de Manganeso , un oligoelemento indicado para tratar todo tipo de problemas alérgicos en el aparato respiratorio y en la piel.

Los aceites esenciales también se pueden usar como un tratamiento alternativo o complementario para los síntomas de la alergia. La forma de usarlos puede ser difundiéndolos en el aire, como producto de baño, aplicarlos directamente en la piel, inhalarlos desde un contenedor… los más efectivos son la lavanda, la mezcla de sándalo, el incienso y el aceite Ravensara, el eucalipto, el aceite del árbol del té (nunca ingerir), la menta y el limón.

Si queremos prevenir este tipo de alergias, comenzaremos por definir qué la produce y lo evitaremos a toda costa. En el caso de entrar en contacto con el elemento que la desencadena, hay que actuar rápido lavando la zona afectada con jabón y agua tibia, también se pueden aplicar compresas frías y húmedas.

Diagnóstico de las alergias

El análisis que se realiza para determinar la situaciones o tendencias en las que se establecen las alergias, se basa en datos y hechos recogidos y ordenados sistemáticamente que permiten juzgar mejor todo lo relativo a este mal y se pueden diagnosticar de varias maneras.

Por un lado, respondiendo a las preguntas que realizará tu médico acerca de los síntomas, cualquier cosa inusual que hayas comido o sustancias con las que hayas tenido contacto, y realizando un examen físico.

Posteriormente, se realizará un proceso de descarte, con el seguimiento de una dieta determinada, eliminando algunos alimentos y calificando los síntomas. Después, poco a poco, se irán añadiendo nuevos alimentos para ir comprobando los cambios que tu sistema de defensa realiza.

También se puede recurrir a una prueba cutánea, para lo que habrá que acudir a un alergólogo, para que te sometas a la prueba en la que se pincha o araña la piel con alérgenos potenciales determinados. La reacción en la piel se documenta, declarando claramente a qué se es alérgico cuando se tiene una reacción.

La prueba de sangre también la realiza un alergólogo. En esta prueba de radioalergoadsorción (RAST por sus siglas en inglés), se analizará la sangre para detectar la presencia de anticuerpos que causan alergia, las células que reaccionan a los alérgenos.

Tratamientos para la alergia

Si nos es imposible evitar lo que produce la reacción, tendremos que recurrir a los tratamientos médicos. La medicina tradicional recurrirá con toda probabilidad a medicamentos como los antihistamínicos, corticosteroides, CromolynSodium, descongestionantes, a los modificadores de leucotrieno, o a la inmunoterapia, lo que implica en este último caso un tratamiento de inyecciones que pueden durar varios años, pero si tienen éxito, previene el regreso de los síntomas.

Por otra parte, podemos recurrir a la naturopatía o a la medicina natural, e ir incorporándolo como complemento nutricional, como por ejemplo el composor 23 –  HyssopusComplex de Soria Natural, especialmente indicado por su efecto favorable ante reacciones del organismo frente a agentes externos (polen, polvo, ácaros, etc.) en procesos alérgicos.

Debemos resaltar la existencia de la epinefrina de emergencia, una inyección que deben portar los alérgicos que sufran de una dolencia de este tipo que pueda poner en grave peligro su vida. Con esta inyección se contrarrestarán las reacciones alérgicas hasta que lleguen los servicios médicos o hasta que el afectado pueda ser trasladado a un centro médico.

En cualquier caso, consumir productos naturales que le ayuden a ir más protegido nunca estará de más. El extracto de Grosellero Negro de Soria Natural es un complemento alimenticio vasoprotector que produce un efecto tónico venoso, disminuyendo la permeabilidad capilar, útil para esa protección adicional que necesitamos los que pertenecemos a los grupos de riesgo.

Aunque la mejor manera de combatir los efectos de las alergias, las estacionales, de contacto y de cualquier otro tipo es conocer el tipo de alérgenos que producen las reacciones en nuestro cuerpo y evitar su contacto.

En definitiva, no cabe preocuparse en exceso por las alergias, son más comunes de lo que podríamos llegar a pensar en un principio, no suelen tener consecuencias en exceso peligrosas, excepto para una minoría con riesgo de anafilaxis, los cuales con suficiente información, como la que aportamos en este post, pueden manejarlas adecuadamente, sabiendo qué hacer ante una emergencia.

Casi todas las alergias se pueden manejar con cierta facilidad, sobre todo evitando sus causa siempre que sea posible, por eso es aconsejable trabajar con tu médico o con tu naturópata de confianza para asesorarse con más profundidad sobre cómo tratar esta dolencia y mejorar en calidad de vida.

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